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Pantallas para acuarios.
Factores que determinan su
rendimiento.
Introducción.
La eficiencia
de una luminaria o pantalla para el acuario, ya sea con tubos
fluorescentes T5 o T8 o HQI, va a depender de varios factores:
1- Eficiencia
de las lámparas empleadas
2- Eficiencia
de las reactancias
3- Geometría
de los reflectores de la luminaria, empleados para redireccionar al
acuario el máximo de luz
4-
Reflectancia del material empleado para la fabricación de los
reflectores
5- Uso de
filtros ultravioleta o antisalpicadura.
Los dos
primeros factores resultan obvios para cualquier aficionado. Todos
sabemos que hay lámparas más eficientes que otras y que el uso de
reactancias electrónicas, en lugar de magnéticas, proporciona mayor
luminosidad, mayor duración de las lámparas y menor consumo
energético.
En este
artículo nos vamos a detener en los reflectores (materiales y
geometría) empleados en las luminarias, así como en los filtros
ultravioleta usados en luminarias para HQI y las cubiertas
transparentes para evitar salpicaduras.
Este artículo
está especialmente dirigido a los manitas del bricolaje, capaces de
construirse una pantalla para el acuario, así como para todo
aficionado que quiera aumentar el rendimiento de su pantalla. Se
pretende dar una guía sobre qué materiales utilizar para optimizar
el rendimiento de la pantalla.
Radiaciones
electromagnéticas. Ultravioleta, visible y radiación infrarroja.
La radiación
que nos llega del sol, tiene un rango de longitudes de onda que va
desde 0,3
mm
a 2,5 mm.
Entre 0,3
mm
y 0,38 mm
tenemos el rango ultavioleta C, entre 0,38
mm
y 0,78 mm
tenemos el espectro visible y entre 0,78
mm
y 2,5 mm
tenemos el infrarrojo térmico.
En la
iluminación del acuario, los rangos interesantes son el UVC y el
espectro visible. El infrarrojo térmico son ondas electromagnéticas
que son absorbidas por los materiales y que generan calor.
En la figura 1
se puede apreciar la distribución de los diferentes colores del
espectro visible, en función de la longitud de onda.

Figura 1: distribución de los colores
del espectro visible, en función de la longitud de onda
Es de destacar
que en el acuario marino se emplean lámparas de una elevada
temperatura de color, entre 10.000 y 20.000K, por lo que los colores
que predominan son los azules. En estos rangos de longitudes de
onda, el ojo humano posée menos sensibilidad de manera que, a simple
vista, nos es imposible determinar la eficiencia de las diferentes
lámparas. La máxima sensibilidad del ojo humano es a 550 nm,
correspondiente al color verde.
Teniendo en
cuentas estos datos sobre la radiación visible, resulta evidente que
la reflectancia del material a emplear para la construcción de los
reflectores deberá tener un valor máximo en este rango de longitudes
de onda.
Materiales
para la construcción de los reflectores.
En los
proyectos de bricolaje que se pueden ver en las diferentes páginas
web de acuariofilia, se utilizan diferentes materiales para la
construcción de los reflectores de la pantalla. Desde el papel de
aluminio de uso doméstico, hasta los espejos MIRO de alta calidad,
pasando por el aluminio pulido.
En principio,
se podría pensar que cualquier material con un acabado de espejo se
puede utilizar para la fabricación de los reflectores, pero la
reflectancia de los diferentes materiales, en el rango de la luz
visible, es muy variable.
La
reflectancia se define como el tanto por ciento de la luz incidente
sobre un material, que es reflejada por el mismo. Cuanto mayor sea
la reflectancia de un material, más útil será para nuestros
propósitos.
Los
principales materiales que se pueden emplear para la fabricación de
los reflectores son:
-espejos
convencionales, como los del cuarto de baño, compuestos por una
lámina de vidrio y un recubrimiento de plata, protegido por una capa
de pintura.
-espejos denominados poliméricos, formados por una lámina de
plástico transparente y una película de plata.
-espejos de aluminio pulido
-espejos de aluminio con una capa de plata con una película
protectora, como el espejo MIRO de la empresa ALANOD.
En la figura 2
se puede apreciar la reflectancia especular de los diferentes
materiales enunciados anteriormente.

Figura 2: reflectancia especular de
los principales reflectores que se pueden emplear en las pantallas
Como se ha
visto anteriormente, el espectro visible comprende desde 380 nm a
780 nm. En este rango de longitudes de onda, podemos ver que el
aluminio MIRO, los reflectores de vidrio y los poliméricos presentan
una reflectividad muy parecida, mientras que el reflector de
aluminio pulido es claramente inferior, del orden de un 10% menor.
Los
reflectores de vidrio no se pueden curvar y, además, presentan un
elevado peso por lo que no son recomendables para su uso en
luminarias.
Los
reflectores poliméricos, compuestos por una lámina de plástico y una
capa de plata, presentan una buena reflectividad, pero absorbe la
radiación infrarroja, por lo que se calienta y se degrada más
rápidamente, por lo que su uso se debe restringir a luminarias muy
bien ventiladas y con pocos vatios.
El mejor
reflector, tanto en propiedades ópticas como en duración, es el
reflector MIRO de la empresa alemana ALANOD. Está formado por un
sustrado de aluminio pulido sobre el que se han depositado, por
medio de pulverización catódica, una capa reflectora de plata y una
capa protectora transparente. Es un material que se puede moldear
con facilidad, adaptándolo fácilmente a cualquier geometría.
Otros materiales, como el papel de aluminio, son completamente
desaconsejables por su baja reflectividad.
Otro aspecto a
tener en cuenta, a la hora de valorar los diferentes materiales, es
la durabilidad de los mismos, es decir, el tiempo que dichos
materiales van a conservar su reflectividad sin que se produzca una
degradación de los mismos. Hay que tener en cuenta que el ambiente
del acuario marino es muy húmedo y que en el aire hay trazas de
iones cloruro que aceleran la corrosión de los metales. También hay
que considerar el calentamiento de los reflectores que va a acelerar
los procesos de corrosión de los metales.
Desde el punto
de vista de la durabilidad de los diferentes materiales expuestos,
el mejor es el reflector de vidrio, seguido por el aluminio MIRO, el
aluminio pulido y, finalmente, el reflector polimérico.
Los
reflectores de vidrio no presentan ningún problema de degradación en
el ambiente del acuario y a las temperaturas normales de las
pantallas.
El aluminio
MIRO presenta un comportamiento excelente frente a la temperatura y
bastante bueno frente a la corrosión ambiental. Se acaba degradando,
pero son necesarios muchos años.
El aluminio
pulido presenta un mal comportamiento frente a la temperatura,
perdiendo especularidad y volviéndose blanquecino, lo que hace
disminuir drásticamente su reflectividad. Este aluminio lo he usado
durante años en luminarias de fluorescentes T8 (sin protección
transparente) y de HQI de 150w con filtro UV, siendo necesario
reemplazarlo cada dos años.
El reflector
polimérico se degrada muy rápidamente debido a la temperatura,
perdiendo la reflectividad en menos de un año, con fluorescente T8.
Geometría de
los reflectores
Como todos
sabemos, tanto las lámparas de halogenuro metálico, como los tubos
fluorescentes, al ser cilindricos emiten la radiación luminosa en
todas las direcciones del espacio. Para obtener el máximo
aprovechamiento de la luz, se necesita redireccionar la luz emitida
en todas las direcciones hacia el acuario. Para ello, se emplean los
reflectores en las luminarias.
Una buena
pantalla debe emplear, como hemos visto anteriormente, un buen
material reflector y la geometría debe ser óptima para obtener el
máximo rendimiento. El objetivo del reflector es que la radiación
emitida en todas las direcciones sea dirigida hacia el acuario, con
un ángulo de visión concreto, que determinará la altura a la que
colocar la luminaria. La reflexión de la radiación emitida hacia
arriba por la lámpara debe ser reflejada de manera que no vuelva a
incidir sobre la lámpara y se pierda.
Como podemos
apreciar, la geometría de los reflectores va a determinar el
rendimiento de la luminaria y la altura a la que debemos colocar
ésta.
Las pantallas
de tubos fluorescentes comerciales suelen emplear dos tipos de
geometría para los reflectores. Los reflectores empleados por la
marca Aquaconnect, presentan la configuración mostrada en la figura
3.

Figura 3: Geometría de reflectores
para tubos fluorescentes T5, empleada por Aquaconnect.
Como se puede
apreciar, presentan una estructura formada por dos curvas unidas por
un ángulo muy marcado, situado en el centro del tubo, de forma
longitudinal. Esta geometría es la que mayor rendimiento presenta
pues ningún rayo de luz emitido por el tubo, que alcanza el
reflector, vuelve a incidir de nuevo sobre el fluorescente,
perdiéndose. Como se puede apreciar en la figura 3, los rayos número
2, 3 y 4 son reflejados una vez en el espejo e inciden sobre el
acuario. Una pequeña cantidad de la radiación luminosa (10%),
emitida por el tubo, tiene dos reflexiones antes de llegar al
acuario, como el rayo 1 de la figura. Esto es muy importante porque
la eficiencia de la luminaria disminuye si se producen múltiples
reflexiones de la radiación luminosa en el reflector.
Aproximadamente, el 50% de la radiación emitida por el tubo alcanza
el acuario sin reflejarse en el espejo (mitad inferior del tubo), un
10% tiene dos reflexiones y el 40% restante tiene una reflexión. Si
se produce una reflexión, la pérdida de eficiencia es 1-R, donde R
es la reflectividad del material. Si tenemos un aluminio MIRO la
pérdida será del 5%, mientras que si usamos aluminio pulido, la
pérdida será del 15%. Si se producen dos reflexiones en el reflector
del tubo, la pérdida de eficiencia es de 1-RxR, luego para el
aluminio MIRO es del 9%, mientras que para el aluminio pulido es del
27%. Como se puede apreciar, la perdida de eficiencia derivada de
emplear un buen o mal reflector es considerable.
Otro aspecto a
tener en cuenta con este tipo de reflectores es la longitud de las
aletas. Las aletas deben ser suficientemente largas para que la luz
que emite la mitad inferior del fluorescente no se pierda por encima
del acuario, es decir, que el ángulo de emisión de la pantalla no
sea muy grande. Si miramos la pantalla de perfil, el reflector no
nos debe dejar ver el tubo fluorescente. El problema es que cuanto
más largas sean las aletas, más espacio va a ocupar el reflector y
el número de rayos que sufran dos reflexiones será mayor.
La otra
geometría que podemos ver en las pantallas comerciales de tubos
fluorescentes es la que tienen los reflectores empleados por ATI,
mostrada en la figura 4.

Figura 4: Geometría de reflectores
para tubos fluorescentes T5, empleada por ATI
Estos
reflectores están formados por una parte curva con dos aletas
rectas. Como se puede apreciar, la parte curva no presenta el ángulo
en el centro del tubo, lo que va a restar un poco de eficiencia,
debido a que algunos rayos, como el número 3 de la figura, son
reflejados por el espejo e inciden otra vez en el tubo.
El rayo 1 de
la figura sufre dos reflexiones, mientras que el rayo 2, sólo sufre
una. Con esta geometría de reflectores, el número de rayos que
sufren dos reflexiones es mayor, pero empleando el reflector MIRO,
su impacto en el rendimiento de la pantalla es pequeño.
Esta geometría
presenta la ventaja de que los reflectores son mucho más estrechos
que en la geometría anterior, entrando muchos más tubos en el ancho
del acuario, con un ángulo de emisión muy bueno.
En el caso de
los halogenuros metálicos o HQI, este tipo de geometría no es válida
debido a que la superficie radiante de la lámpara es muy pequeña y
es necesario iluminar una zona muy amplia del acuario. Para obtener
buenos rendimientos se necesitan geometrías muy complejas, como la
de los reflectores lumenarc, que se salen del objetivo de este
artículo.
Consideraciones generales de los reflectores
Los
reflectores de las pantallas, no sólo van a tener una influencia
importante por la cantidad de luz que reflejen al acuario, sino que
van a ser fundamentales para evitar el calentamiento de la pantalla
y, por lo tanto, en el rendimiento de las lámparas, especialmente en
las pantallas de tubos fluorescentes.
La luz que no
es reflejada por los reflectores es absorbida por éstos,
convirtiéndose en calor. Este calor absorbido va a hacer calentarse
las lámparas afectando al rendimiento de las mismas. Los tubos T8
dan su máximo rendimiento a 25ºC, mientras que los tubos T5 lo dan a
35ºC. Cuanto más nos desviemos de estos valores de temperatura,
menor será la eficiencia de los tubos. En el caso de las lámparas de
halogenuro metálico, un aumento de la temperatura de la lámpara
provoca un aumento de la temperatura de color y la mayor emisión de
radiación ultravioleta, que puede resultar dañina para los corales.
Por lo tanto,
unos buenos reflectores no sólo van a conseguir que una mayor
cantidad de luz alcance el acuario, sino que, indirectamente,
aumentan la eficiencia de las lámparas y su duración.
Por estos
motivos, resulta especialmente interesante el uso de ventiladores en
las luminarias para reducir la temperatura de los tubos y aumentar
su eficiencia.
Filtro
ultravioleta y cubiertas antisalpicadura para las luminarias.
Otro aspecto
importante, a tener en cuenta en las pantallas para el acuario, es
la utilización de filtros ultravioleta en las luminarias de HQI y
cubiertas transparentes para evitar salpicaduras en las luminarias
de tubos fluorescentes.
Algunas
lámparas de halogenuros metálicos, especialmente de 150W, no tienen
filtro UV incorporado, por lo que es necesario colocar uno bajo la
lámpara. Estos filtros no son completamente transparentes a la luz
visible, por lo que se produce una pérdida de rendimiento. Lo mismo
ocurre con las cubiertas antisalpicaduras de las pantallas de tubos,
por lo que la elección de buenos materiales, redundará en la
eficiencia de la pantalla.
En la figura 5
se muestra la transmitancia en función de la longitud de onda de la
radiación incidente, de los diferentes materiales empleados en las
pantallas.

Figura 5: Transmitancia frente a la
longitud de onda, de los principales materiales empleados para
cubiertas antisalpicadura y filtros ultravioleta.
Se puede
apreciar claramente que el mejor material para un filtro
antisalpicaduras es el metacrilato. Tiene una transmitancia próxima
al 99% en todo el rango visible. El metacrilato presenta, además, la
ventaja de que su transmitancia es casi independiente del espesor
del mismo. Su principal inconveniente es que, por efecto de la
temperatura y por la radiación ultravioleta, se produce un
blanqueamiento que reduce la transmitancia. Para evitar este
fenómeno se deben refrigerar las pantallas y el metacrilato empleado
debe tener un filtro UV en la cara superior del filtro. Se debe
limpiar con mucha precaución para evitar ralladuras y es un material
relativamente frágil.
El
policarbonato es otro plástico transparente que presenta una
transmitancia inferior al metacrilato pero presenta las ventajas de
ser más ligero, tener una elevada resistencia al impacto y no
rallarse tan fácilmente. Como se puede apreciar en la figura 5,
apenas deja pasar un 5% de la radiación ultravioleta, lo que le
convierte en un buen filtro para dichas radiaciones.
El vidrio
presenta una transmitancia en torno al 90% y es mucho más pesado y
frágil que el metacrilato, por lo que se desaconseja su uso.
Finalmente, en
la figura 5 se puede apreciar el espectro de transmitancia de un
filtro UV de una luminaria de HQI de 150W. En la zona del color azul
(430-450) la transmitancia es de sólo el 75%, mientras que en el
verde y el rojo es del 85-90%. Resulta evidente lo inapropiados que
son estos filtros, debido a la variación de color de la radiación
que sale de la lámpara. Usando lámparas de elevada temperatura de
color, en las que predominan los azules, su eficiencia se va a
reducir un 25% si se emplean estos filtros UV.
Conclusiones
En este
artículo se han tratado los diferentes factores que afectan al
rendimiento de las pantallas para acuarios. La reflectividad del
material utilizado como reflector va a influir en la eficiencia de
la pantalla, tanto por el aumento de la radiación reflejada y
redirigida al acuario, como por el aumento de la eficiencia de las
lámparas al reducirse la temperatura de la pantalla.
Las cubiertas
antisalpicaduras deben construirse con metacrilato o policarbonato
debido a su elevada transmitancia, cuidando la limpieza de la misma
para evitar ralladuras que reduzcan su eficiencia.
Los filtros UV
empleados en las luminarias de HQI, principalmente en las de 150W,
tienen unas pérdidas del 25% de la eficiencia en el color azul, lo
que reduce considerablemente el rendimiento de las lámparas de
elevada temperatura de color. Se deben emplear lámparas con el
filtro UV incorporado y eliminar este tipo de filtros.
Texto y figuras:
Ángel Morales
1024 © Dr.
Pez 2005-2006 Jesús Salas y Carlos Garrido, España.
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