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El punto de vista
A
menudo olvidamos que la manera de mirar para ver de cada uno es lo
verdaderamente único, lo que nos diferencia.
Con todas
las imágenes que tomamos damos una opinión de lo que sucede a nuestro alrededor;
el sólo hecho de separar una parte de la escena encuadrándola, ya es una
opinión: “esto es lo que te enseño y lo otro no tiene importancia, esta es mi
opinión”.

La primera decisión es
decidir qué voy a enseñar y qué a ocultar: “no necesitas
saber nada más, mira sólo aquí.”

Cuanto más conozco lo que voy a
fotografiar, mejor puedo resumir en una imagen las cualidades de mi sujeto: “te
he visto un millón de veces lozana en las paredes profundas, me gusta tu color.”

No confío nunca en la opinión de los
demás. La de algunas personas las tomo en cuenta, pero no son dogmas, prefiero
hacerme los juicios yo mismo: “ya sé que no has reparado en esto, pero a mi
me parece maravilloso.”

La fotografía es un canto al egoísmo, nada es
más importante que mi propio parecer; yo soy el que hace la foto y yo soy el que
decide qué vas a ver: “esto que te enseño forma parte de mi mundo y esto es
lo que quiero compartir contigo.”

Esto lleva implícito que si enseño una
imagen, los demás, ante el acto mío de soberbia, tengan una
opinión distinta de la mía: “ya sé que no te gusta, pero a mi
me sigue encantando.”

Soneto XIII
“A Dafne ya los brazos le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu'el oro escurecían;
de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aun bullendo 'staban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!”
Garcilaso de la Vega

A Dafne,
huyendo de Apolo
"Tras vos, un alquimista va corriendo,
Dafne, que llaman Sol, ¿y vos tan cruda?
Vos os volvéis murciégalo sin duda
pues vais del Sol y de la luz huyendo.
Él os quiere gozar, a lo que entiendo,
si os coge en esta selva tosca y ruda:
su aljaba suena, está su bolsa muda;
el perro, pues no ladra, está muriendo.
Buhonero de signos y planetas,
viene haciendo ademanes y figuras,
cargado de bochornos y cometas.
Esto la dije; y en cortezas duras
de laurel se ingirió contra sus tretas,
y, en escabeche, el Sol se quedó a escuras.”
Francisco de Quevedo

| Fotografia de
Joaquín Ortigas |
De la misma manera que Quevedo y Garcilaso
interpretaron el mito de Apolo de forma diferente, no hay dos fotos hechas por
distintos fotógrafos a la misma cosa, iguales. Cada uno tenemos nuestra manera
de mirar y ver, nuestro estilo; por eso el punto de vista es uno de los
atributos más personales de cualquier fotógrafo.
Pablo Zamora
1024 © Dr. Pez 2005 Jesús Salas y Carlos Garrido, España.
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