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Acuario del Litoral Cantábrico.
(Otra
forma de ver Asturias) Parte 1.

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Uno de los acuarios
autóctonos de un museo marítimo. |
El principal aliciente que nos ofrece el acuario de
litoral es, sin duda, la ausencia total de animales autóctonos en el circuito
habitual de tiendas especializadas del ramo. Por lo tanto, es el acuarista
aficionado a este tipo de instalaciones, singulares donde las haya, el
responsable de estudiar y observar “in situ”, en plena naturaleza, todos los
comportamientos y necesidades básicas de las especies que, llegado el caso,
decida capturar directamente en su hábitat natural, para trasladarlas después,
con sumo cuidado, hasta su “ventana” al fondo del mar particular: el acuario de
Litoral Cantábrico.
Vamos pues a enumerar y profundizar en algunos de los
puntos básicos a considerar antes de lanzarnos a la aventura del “autóctono”.
Aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de proyectar y diseñar nuestro
propio sistema de acuario marino de agua fría.
Son
muchos los obstáculos que este singular aficionado debe sortear. Además de lo
anterior, otro buen aliciente es el de encontrar una zona adecuada y tranquila
del litoral, en la que llevar a cabo las labores de campo, previas a la captura,
y posterior transporte de los ejemplares.
El estudio de las corrientes y mareas es un punto
importante a considerar. No es raro quedarse absorto, durante horas, observando
el espectacular vergel de vida que nos ofrece lo que, aparentemente, se nos
antoja como una simple charca intermareal. Casi siempre, nos percatamos del paso
inexorable del tiempo cuando descubrimos, a toro pasado, que nos hemos quedado
aislados entre las rocas, en plena subida de la marea. Si no llega a ser por las
botas de goma hasta la cintura (hombre precavido vale por dos), la mojadura
puede ser de “escándalo”.
Asimismo,
estudiar las características físicas y químicas del agua son de vital
importancia. Todos pensamos, inicialmente, utilizar directamente el agua de mar
natural. Es natural, claro, ¡la tenemos ahí al lado! Pero eso ocurre,
generalmente, durante la época más cálida del año, en la que la meteorología nos
suele obsequiar con esa excelente posibilidad. Otra cosa muy diferente, es
acarrear un par de garrafas hasta el mar, cargar agua y después de vuelta a
casa, en pleno diciembre, por ejemplo (y en el peor de los casos), ...y en pleno
“Cantábrico”.

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Charcas intermareales formadas
durante la bajamar. |
Solo hay que imaginarse lo que sentían los antiguos
pobladores Celtas cuando bautizaron este mar bravo: para los Celtas, Cantábrico
significaba “tenebroso”. Por esto, tarde o temprano, vamos a tener que recrear
en el acuario esas características naturales, pero utilizando para ello, agua
marina sintética. Además, para colmo de males, sólo hace falta que el vigilante
de turno te recuerde que el agua del mar “pertenece” al Estado, y que si quieres
un poco, tienes que pedir un permiso a la Autoridad Portuaria. Por supuesto,
esto no es habitual, ni mucho menos, pero puede llegar a suceder en alguna de
nuestras incontables incursiones a la costa.
Para
continuar, es también importante disponer de un conocimiento, aunque sea muy
somero, de la legislación vigente relativa a pesca, tallas mínimas, vedas y
marisqueo. Todo ello para evitar, dentro de lo posible, la charla (en cierto
modo, “incluso” merecida) que nos puede dar el vigilante de turno citado
anteriormente.
Y
una compresión “global” del medio acuático nos ayudará mucho, posteriormente, en
el cuidado y mantenimiento diario de los animales y algas, ya instalados en el
acuario. Lamentablemente, la bibliografía en este sentido es escasa, por lo que
el trabajo de campo, citado más arriba, es fundamental: conocer de antemano los
modelos de zonación en la costa (normalmente rocosa este caso en particular), el
reconocimiento de los diferentes “nichos” a los que pertenecen cada una de las
especies (productores, consumidores primarios o secundarios), el ciclo físico,
químico y biológico de las charcas intermareales, etc. Todo ello, anotado
cuidadosamente en nuestra libreta de campo, puede ser de vital importancia en
cualquiera de los momentos “críticos”, por los que pueda llegar a pasar, nuestro
sistema de acuario marino de agua fría.
Otro
escollo importante a salvar es el equipamiento, bastante específico, que vamos a
necesitar para recrear un acuario de litoral Cantábrico. Si en el acuario marino
Mediterráneo, un pequeño refrigerador, es un complemento más que recomendable,
en el acuario de litoral Cantábrico es “ineludible”. Y es que mantener una
temperatura que ronda los 9-10 grados centígrados en invierno y que en pleno
verano no suele superar, casi nunca, los 18-19 grados centígrados, no puede
llevarse a cabo sin el uso de un potente equipo refrigerador.
¿Qué nos ofrece nuestro litoral?
Aparentemente,
puede parecernos todo lo contrario, pero el Litoral Asturiano dista bastante de
ser demasiado abrupto y escabroso. Algunos autores, opinan incluso, que puede
considerarse muy homogéneo, destacando quizás, algún accidente geográfico digno
de importancia (algún “Cabo” y algunas “Rías” relevantes, por ejemplo).
Bajo el agua, en la zona submareal, y siempre siguiendo
la línea del litoral, podemos observar diferentes biotopos: áreas arenosas o
fangosas, siempre integradas en zonas más o menos rocosas. Sustratos fangosos en
las rías y puertos. Sustratos arenosos y de roca en las zonas de playa.

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Psetta maxima (Rodaballo). |
Sobre el agua, en la zona intermareal, y siguiendo
diferentes líneas paralelas a la costa, observaremos la disposición natural o
“zonación” de las diferentes especies, que responde en mayor o menor grado, a
los diferentes factores ambientales: clima, iluminación, temperatura del agua,
corrientes, oleaje, etc.
Quizás una de las
características más importantes del clima, a parte de las abundantes
precipitaciones a lo largo del año, sea el escaso número de horas solares
anuales. Los días nublados o semi-nublados predominan sobre los días claros y
despejados. La conjunción de las características citadas anteriormente,
propician que las especies intermareales más abundantes sean, precisamente,
aquellas que no necesitan de una iluminación de alta intensidad para progresar
adecuadamente y aquellas que son más resistentes a los cambios acusados de la
densidad específica (salinidad) del agua.
Al contrario que
en el Mediterráneo (en donde el binomio sol-temperatura adquiere más sentido),
la temperatura del agua y las corrientes marinas procedentes del Océano
Atlántico están íntimamente ligadas en el mar Cantábrico.
Elegir un “biotopo” y realizar un acuario específico es
factible porque, como ya sabemos, la diversidad del litoral nos ofrece esta
posibilidad. El sustrato arenoso, de diferentes gamas, localizado en las
numerosas playas: arenas gruesas y oscuras en la zona occidental. Arenas finas y
claras en la zona oriental. Al igual que ocurre con las rocas: rocas oscuras y
pesadas en la zona occidental, y rocas más claras, calizas y ligeras (hasta
cierto punto, ligeras), en la zona oriental. Sin embargo, en las rías y puertos
podemos encontrar sustratos fangosos o limosos.
La zona oriental
(la costa cortada, en Llanes) se caracteriza por los acantilados de caliza
cortados “a plomo” sobre el mar, y muy expuestos al oleaje, con la evidente
ausencia de extensos pedreros intermareales en la bajamar. Los sustratos más
comunes son los fondos típicamente arenosos.
Asturias
coralina: un pequeño viaje en la máquina del tiempo.
Sin embargo, en la
zona centro, se pueden encontrar rocas calizas de origen coralino, que se
formaron en el período Devónico (durante la Era primaria, hace 400 millones de
años). Según las teorías del geólogo norteamericano Bain, por aquellas remotas
fechas, comenzó en Asturias una época de gran interés geológico; Parece ser que
los restos que se han conservado de la fauna que vivía en estas latitudes son
muy abundantes (y su estado de conservación es excelente), de tal modo, que la
serie Devónica Asturiana es considerada un “paraíso” para los paleontólogos.
Se pueden
distinguir claramente diferentes ecosistemas, y entre ellos, destacan
particularmente -los arrecifes de coral-. Por aquel entonces, la latitud se
estima en 30º S. con unas condiciones de carácter tropical, puesto que la
existencia de estos restos de organismos que pertenecían a corales coloniales,
deberían confirmarlo.
Los mares Asturianos de la época estaban poblados por
extensos arrecifes de coral, y solo hay que echar un vistazo a las
estratificaciones Devónicas, para que nuestra imaginación nos sugiera un
fantástico y evocador ambiente cálido, típico de los mares del sur. Los
paleontólogos afirman que, precisamente, el extremo mas meridional de la Gran
Barrera Australiana, el mar del Coral actual, se encuentra aproximadamente, en
la misma latitud que debía poseer el litoral Asturiano durante el periodo
Devónico.
Al observar
detenidamente los acantilados de la costa (en la zona central de Asturias) nos
sorprenderán las colonias de corales dispuestas en la misma forma que tenían
cuando aun estaban vivos, y en algunos casos, nos da la impresión de que lo
único que ha pasado ha sido, simplemente, una bajada repentina del nivel del
mar. Y en realidad, ya han pasado desde entonces, !400 millones de años!.
Esta zona de la costa es muy rica en piedras calcáreas, puesto que la vida del
ambiente arrecifal se estima en unos 10 millones de años, y la extensión del
gran mar de coral abarca toda la zona central de Asturias, desde la costa actual
hasta la montaña, entre Pravia y El Cabo de Torres, y entre los puertos de
Somiedo y Ventana. Al final del periodo Devónico, una invasión de sedimentos de
arenisca acabó finalmente con el fabuloso mar de coral, dando paso al periodo
Carbonífero, que comienza aproximadamente, hace unos 300 millones de años.

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Las algas otorgan un aspecto muy natural al
acuario. |
Algunas nociones básicas de biología marina.
Como decimos unas líneas más arriba, la evidente
zonación de la costa, que se manifiesta a través de unas franjas paralelas a la
misma, condiciona la distribución de los organismos que la colonizan. Un primer
vistazo, muy general, de una costa batida por el oleaje y la acción de las
mareas, nos revela tres diferentes áreas de zonación: La zona sublitoral o
submareal, que es el área de la costa que siempre queda sumergida, incluso en la
bajamar. La zona mediolitoral, o zona comprendida entre la mareas alta y bajas,
y por último, la zona supralitoral. Ésta última, área que encuentra
permanentemente emergida, incluso durante la pleamar.
Dentro
de cada una de estas diferentes áreas o zonas, a su vez, los organismos se
distribuyen, formando también líneas paralelas a la costa (o cinturones), y en
base a los diferentes factores ambientales: la temperatura del agua, corrientes,
oleaje, etc. en la zona sublitoral; la humedad y temperatura ambientales, y el
grado de resistencia a la desecación de los animales en la zona intermareal o
mediolitoral.
Una vez observadas y comprendidas las diferentes áreas
de zonación, podemos dedicar nuestras primeras visitas a la costa para
descubrir, poco a poco, los “nichos” o escalafones a los que pertenecen los
pequeños animales bentónicos que nos vamos encontrando en la zona intermareal.
Evidentemente, las algas (toda clase de algas) pertenecen al grupo de
“productores primarios” y progresan anclándose al sustrato rocoso. Cuanto más
estable sea el sustrato, es decir, cuanto mayor sea el tamaño de las rocas,
mayor biodiversidad albergarán, debido principalmente a una mayor dificultad
para ser éstas volteadas y arrastradas por la acción de las corrientes y del
oleaje.
Un sustrato rocoso, generalmente, garantiza un vergel
de vida vegetal, y por ende, una gran cantidad de diversos animales que viven
íntimamente asociados con ésta. Y estos pequeños animales, pertenecen a los
“nichos” o escalafones inmediatamente superiores. En primer lugar, hallamos los
consumidores primarios: moluscos gasterópodos (lapas, bígaros, etc.), y
equinodermos (erizos de mar) que se alimentan principalmente de microalgas. Los
moluscos (caracoles) y crustáceos (cangrejos, quisquillas) pertenecen al grupo
de los consumidores secundarios, que por norma general, depredan sobre los
grupos anteriores. Por encima de todos los anteriores, podemos situar otros
animales, como los peces.

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Scorpaena notata (Escórpora).
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Sobra citar que para encontrar la máxima biodiversidad
en una charca intermareal, debemos tratar de trabajar sobre una de las que se
encuentran en el nivel más inferior de la zona mediolitoral, es decir, las
charcas que experimentan el intercambio total de agua en cada nueva marea.
Cuanto más separadas se encuentran las charcas de ese nivel, menor biodiversidad
encontraremos, debido principalmente a la gran “especialización” que precisan
los animales para adaptarse a los profundos cambios en la temperatura,
salinidad, bajos niveles de oxígeno disuelto y fluctuaciones de pH que podemos
observar en las charcas que no son inundadas en cada nueva marea.

| Video
del acuario de Marinoa. |
Alfredo Fernández Santos.
Moderador Áreas de
Marino en Dr. Pez
Imágenes:
Alfredo Fernández Santos, Marinoa y Marrazo.
Vídeo:
Dani de Granada y Marinoa.
1024 © Dr. Pez 2005 Jesús Salas y Carlos Garrido, España.
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