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Dr. Pez

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

Principios básicos para el mantenimiento de un DSB

 

El DSB no es un fondo de arena.

 

En muchas ocasiones se tiende a simplificar el concepto de un DSB, identificándolo con una capa de arena de un determinado grosor. NADA MÁS LEJOS DE LA REALIDAD.

 

Un DSB (Deep Sand Bed) es un complejo sistema biológico, determinado por un perfecto equilibrio entre especies bentónicas. Esta biodiversidad es la encargada de ir reduciendo la contaminación orgánica del acuario hasta sus últimas fases, en las que termina descompuesta en gases. La arena es tan solo su soporte natural, su hábitat.

 

Evidentemente, como hábitat que es, debe de reunir una serie de condiciones. Pero las condiciones están en función de dotar a esta biodiversidad de un espacio habitable.

Esta simplificación, a la que se ha venido sometiendo a este sistema, suele ser la causante de los innumerables desastres que han provocado la mala fama de la que “disfruta”.

 

La primera recomendación para montar un DSB con expectativas de futuro es la PACIENCIA. En general, se podría decir que es un principio básico de la acuariofilia y más en concreto de la marina, pero si estamos hablando de montar una cama de arena se convierte en algo fundamental. Montar (y estabilizar) este sistema lleva mucho tiempo y, en cierto modo define el desarrollo de los demás componentes del acuario.

 

Vida no es igual a diversidad.

 

Como parte de la simplificación a la que está sometido el sistema, tras la introducción de la roca, comienzan a aparecer algunos gusanillos y caracoles andando por la superficie de la arena y a veces enterrándose en ella. ¡¡¡YA ESTÁ, YA TENEMOS DSB!!!

 

 

Sería bueno que fuese tan fácil, pero no es así. Lo único que conseguimos de este modo es una repoblación parcial de la arena con fauna proveniente de la roca. Esta población es COMPLETAMENTE INSUFICIENTE. Proviene de la roca y su hábitat es la roca (aunque puedan migrar a la arena). Parte de la infauna que buscamos solo es capaz de vivir en la arena y, por lo tanto sólo vive en ella. Es por ello que si queremos montar un DSB estable sólo lo podemos conseguir PARTIENDO DE ARENA VIVA. Cuando digo arena viva, hablo de una arena ricamente poblada y biodiversificada. Esto excluye de nuestro objetivo todo tipo de arenas tratadas con cultivos de bacterias, pues precisamente, estas bacterias son lo único que obtendremos y con el tiempo, tendremos una arena muerta de manera espontánea.

 

Aquí es donde radica lo que yo llamo “el primer problema español”. Por desgracia, a nuestro país no llegan importaciones de este tipo de arenas o, por lo menos, no con la agilidad que sería deseable.

 

Por suerte, vivimos en un país donde podemos disfrutar de miles de kilómetros de costa y, salvo en los mares más fríos del norte y con una pequeña aclimatación a los valores de temperatura y salinidad propios del arrecife, podemos utilizar estas arenas como fuente de cultivo.

En este punto quiero hacer un llamamiento a la RESPONSABILIDAD de todos los aficionados para que esta recolección se haga EN LA JUSTA MEDIDA y SIN ALTERAR LOS VALORES ECOLÓGICOS DE NUESTRAS COSTAS .

 

 

Tampoco es necesario llenar los acuarios con este tipo de arena. LA ARENA MUERTA SE PUEDE CULTIVAR. Por tanto, pequeñas cantidades de arena viva pueden ser suficientes para obtener una cama rica y variada.

 

¿CÓMO DEBE SER NUESTRA CAMA DE ARENA?

 

Debe tener el grosor y granulometría adecuadas.

 

En cuanto a la granulometría, el ideal, como afirma Ron Shimek, sería una variedad amplia de grosores entre los 2mm. y los 0,02mm, estratificadas de forma natural. Dado que esta estratificación es sumamente difícil de mantener en un acuario, lo propio sería que utilizásemos arena lo más fina posible con una granulometría nunca superior al milímetro. Arenas más gruesas fomentan la recepción de desechos, lo que desemboca en un exceso de nutrientes que probablemente la infauna no pueda procesar.

 

Con una granulometría inferior a 1mm., el espesor del sustrato no será nunca inferior a los 8cm., siendo 10 cm. su espesor ideal si queremos que se produzca una desnitrificación eficiente. Para ello podemos utilizar arenas coralinas o silíceas.

 

Las arenas coralinas, al igual que la aragonita o la calcita, tienen la ventaja de actuar como tampón del pH al liberar bicarbonatos y calcio. A la hora de utilizar este tipo de arenas, lo más importante es cerciorarse de que no contienen fosfatos, pues éstos serían liberados en la disolución. Por lo tanto, este tipo de arenas necesitan ser repuestas con cierta asiduidad.

 

Por el contrario, las arenas silíceas no se diluyen, por lo que no necesitan de reposición ni liberan agentes nocivos en el agua. Sin embargo esto supone renunciar a la capacidad tamponadora de la arena.

 

Sobre el tipo de arena que deberíamos utilizar, Calfo apunta lo siguiente:

“Composicionalmente, cualquier sustrato que elija es casi seguro que será de aragonita o calcita. Ambas son formas de carbonato de calcio, pero discutiblemente la aragonita es más favorable por su mejor solubilidad y capacidad moderadora (buffer) en agua de mar (proveyendo bio-minerales necesarios, pH moderador y calcificación sostenida). La aragonita puede empezar a disolverse, de hecho, a un ph de valor superior a 8.0 (un nivel seguro para la vida marina), mientras que la disolución de calcita no es detectable hasta que el ph cae debajo de un valor de 8.0. Esto significa que no es probable que la calcita produzca significantes beneficios (buffers/alcalinidad) en el agua si no ocurriese una caída del ph a un nivel demasiado peligroso para la mayoría de la vida marina. Con esta consideración, el viejo argumento de dolomita y coral deshecho contra sustrato no calcáreo de agua dulce, usado en los acuarios marinos antiguos, es un punto de controversia (la calcita en sí lo es).”

 

Sobre el grosor de la arena, Calfo las clasifica de la manera siguiente:

0.2-1.0 mm   Tamaño fino (grano de azúcar) ... Produce una buena desnitrificación en sistemas DSB y es apta para el cultivo de manglares rojos ( Rhizophora mangle ) Este es el grano ideal para la mayoría de los detrívoros y los animales habitantes de las arenas del arrecife. Este tipo de arenas, cuando son coralinas, se diluyen fácilmente, por lo que hay que ir reponiendo con asiduidad.

 

 

1.0mm to 2.0 mm    Tamaño medio ... Su forma y función es similar al anterior, pero en este caso las camas han de ser aún mas profundas (entre 10 y 14 cm.). Este grano más grueso da soporte a micro-crustáceos (amípodos, copépodos, camarones) pero está en el límite de lo inapropiado para detrívoros sifonadores.

 

 

2.0mm to 4.0 mm   Grano grueso ... Es arriesgado usarlo como DSB. Requiere flujo y movimiento de agua bastante fuerte para evitar acumulación de desechos (corre el riesgo de volverse una cloaca de nutrientes difícil de manejar). Favorece muy bien las poblaciones de micro crustáceos, como anfípodos (pero no las más pequeñas y deseables). Fácil de limpiar con un sifonado, por lo que se hace recomendable para sustratos decorativos.Demasiado grueso para la mayoría de las macroalgas y los corales de arena. Ha generado las camas de arena con peor reputación.

 

 

4.0 mm o más   Muy grueso Completamente inapropiado (es indispensable un sifonado semanal y un gran flujo de corrientes). Acumula un exceso de desechos

 

 

[Texto y fotografías extraidos de "An Introduction to Deep Sand Beds for the natural Marine Aquarium". Anthony Calfo ]

 

En resumen, debemos partir de una cama de arena compuesta por:

•  Aragonita (mejor capacidad tamponadora y de aporte cálcico).

•  De una granulometría inferior a un milímetro (sugar size 0,5 - 0,25 mm.).

•  Con un espesor de 10 cm. (ideal para una buena desnitrificación).

 

 

Vale, ya tenemos la arena y… ¿ahora qué?

 

De momento, lo que tenemos no es más que un conjunto, más o menos grande, de granos de arena de un grosor determinado. Si lo que queremos obtener es un verdadero DSB deberemos dotar de vida a todos esos granos.

 

Ya hemos comentado que en España, al menos de momento, es muy difícil conseguir arena “realmente” viva. Es en este momento, cuando en el panel de Dr. Pez surge una larga discusión a propósito de la viabilidad del uso de arena silícea viva del Mediterráneo. Lo primero que se hizo fue consultar al Dr. Ron Shimek, un experto en el estudio de la fauna bentónica, sobre la posibilidad del uso de cultivos de este tipo de arena, para la activación biológica de arenas muertas. Su respuesta fue contundente, con un rotundo SÍ, aunque matizando que parte de la infauna moriría en los procesos de recolección y aclimatación.

 

Al principio, la discusión se centró en la arena mediterránea, sin embargo han aparecido acuarios con DSBs establecidos que han utilizado arena atlántica de la bahía de Cádiz con resultados excelentes. También se le ha consultado a Shimek sobre el uso de arena atlántica de la costa norte de España, pero en este caso el Dr. no confía en que la infauna sobreviva a unas condiciones tan distintas, sobre todo en cuestión de temperatura. Como él mismo dijo, no podemos cambiar todos estos siglos de evolución natural con una simple aclimatación.

 

 

Las dos puntualizaciones que hizo Shimek nos hicieron cuestionarnos cómo debíamos recoger la arena para tener el menor número de bajas, así como la mejor manera en la que debíamos llevar a cabo el proceso de aclimatación de la fauna, a los parámetros propios de un acuario de arrecife. Con el tiempo, también surgió una cuestión que, aunque apareció casi en el último momento, quizás deba ser considerada previamente: el dónde y el cuándo. Cuál sería el lugar idóneo para recoger las muestras y cuándo deberíamos recogerlas.

 

Por tanto, la discusión derivó por estos cuatro puntos: el DÓNDE, el CÓMO, el CUÁNDO y la ACLIMATACIÓN

 

El dónde.

 

¿Dónde podemos encontrar una playa ricamente poblada, con la infauna necesaria para nuestros DSBs? Este fue un tema que en principio se pasó por alto y que, sin embargo, se ha convertido en un punto fundamental.

 

Lejos de lo que en un principio se podría pensar, no son las playas de agua cristalina y arenas limpias, con costas dominadas por el oleaje, las más indicadas para la toma de muestras. Por el contrario, son las playas recogidas con aguas turbias y arenas lodosas las que suelen contener un mayor número de infauna y, sobre todo, las que tienen una mayor biodiversidad. Se trata pues de buscar zonas de playa de arena extremadamente fina con una fuerte carga orgánica que dé sustento y alimentación a la infauna detritívora y sedimentívora. Estas “contaminaciones” orgánicas pueden deberse a los sedimentos arrastrados por las corrientes de ríos y barrancos, así como por la proximidad de bosques a la orilla o por zonas muy recogidas que almacenen la carga orgánica arrastradas por las corrientes.

 

Cuando se consultó a Shimek sobre este punto, fue muy claro al afirmar que debíamos buscar playas de arena lodosa y recoger tan solo los cinco o seis primeros centímetros. Esto es debido a que, en este tipo de playas, a mayor profundidad nos encontramos con una carga orgánica excesiva que sería difícilmente asimilable por un acuario, ya que a esas profundidades comienza a aparecer el lodo con su color negro y olor característico.

 

De todos modos, la localización de este tipo de sitios es sencilla, ya que la infauna más superficial deja signos evidentes sobre la superficie de la arena (agujeros, cráteres, presencia de poliquetos, anélidos, etc.). Antes de recoger ningún tipo de muestra, DEBEMOS ANALIZAR EL AGUA para asegurarnos de que está libre de todo tipo de contaminación.

 

El cuándo.

 

La infauna bentónica realiza movimientos o migraciones mareales. Esto significa que la infauna se mueve con las mareas en busca de las zonas húmedas. Por tanto, a la hora de recoger las muestras deberíamos esperar a que la línea de la playa estuviera en su punto más bajo. En playas con un fuerte movimiento intermareal, deberemos esperar a la bajamar de las mareas más vivas. Por el contrarío, en playas con escaso movimiento de este tipo (como ocurre en la mayor parte de la costa mediterránea), bastará con adentrarse unos metros en el mar.

 

Lo importante es extraer las muestras de cultivo de zonas que nunca queden en seco a causa de las mareas, pues es ahí donde encontraremos la mayor diversidad.

 

El cómo.

 

Éste ha sido quizás el punto más ampliamente debatido. ¿Cómo debemos recoger las muestras para que muera el menor número de infauna posible?

 

Lo primordial sería que procurásemos mantener la estratificación natural de la arena, para que la fauna bentónica que incorpora, no pierda las condiciones propias del estrato en el que se desarrolla su vida. Para ello, podríamos valernos de un recipiente de plástico, con una trampilla para poderse cerrar. Debemos recoger solamente los 5 ó 6 primeros centímetros superficiales. El método consistiría en clavar el recipiente en la arena, pasarle la trampilla que lo cerrase y retirarlo con sumo cuidado para no perder la estratificación (téngase en cuenta que la arena no es un material cohesivo, por lo que es fácil que se produzcan movimientos):

 

 

 

 

Una vez retirada la muestra se depositará siguiendo el método inverso sobre una bandeja, en la que iremos colocando las diferentes muestras de cultivo, una al lado de la otra. La razón por la que debemos transportarla en bandejas es la de mantener siempre una altura que no supere los 6 cm para que la infauna no muera por el peso de la arena. Sería aconsejable que las muestras se tomasen de lugares distintos dentro de la misma playa e, incluso, de playas distintas, con el objetivo de alcanzar la mayor biodiversidad posible.

 

Una vez retiradas las muestras que necesitemos deberemos transportarlas en las bandejas SIN AGUA, pero procurando que se mantengan siempre húmedas y frescas durante todo el trayecto, hasta su incorporación en el acuario.

 

La preparación del tanque:

Antes de recolectar cualquier muestra deberemos tener clara la estructura de la cama, el proceso de introducción de los cultivos y agua con las mismas condiciones que el lugar de donde se extraigan.

 

Comenzaremos por introducir una capa de 3cm. de altura de aragonita muerta, seguido de otros tres centímetros de cultivo, sobre el que espolvorearemos no más de 0,5 cm. de aragonita muerta. Acto seguido llenaremos el acuario de agua con los mismos parámetros que donde recogimos las muestras, sobre todo a nivel de temperatura y salinidad, y le daremos una semana a estas capas para que la infauna se asiente y migre en busca de sus mejores condiciones.

 

Después de esta semana de asentamiento, podremos introducir una nueva capa de arena viva, pero esta vez no superará el centímetro y medio de altura más otro medio de aragonita muerta. La razón de esta disminución es que la arena no asfixie la vida existente.

 

Esperaremos otra semana de asentamiento e introduciremos otra capa similar a la anterior.

 

Procederemos de esta manera hasta que completemos los 10 cm. de profundidad. Durante todo este tiempo nos aseguraremos que el agua se mantiene con los mismos parámetros originales, por mucho que estos se distancien de los propios de un arrecife. Además hay que tener en cuenta que este proceso de construcción de la cama lleva su tiempo, por lo que mientras dure deberemos alimentar la infauna con fitoplancton (para iniciar la cadena trófica) y, posteriormente, tabletas de fondo, mejillón, pescado o cualquier otro tipo de comida que pueda alcanzar el fondo, ya que, de momento, lo único que existe en el tanque es arena y no disponen de comida natural.

 

 

 

La aclimatación del tanque:

Tras esperar la semana de asentamiento, después de finalizada la cama, comenzaremos el proceso de aclimatación de la infauna a los parámetros propios de un sistema de arrecife. Esto supondrá pasar de una temperatura de entre quince y dieciocho grados (mediterráneo) a los veinticuatro del arrecife; y pasar de una densidad de 1028 a los 1024 que queremos. Este cambio tiene que ser muy gradual y progresivo para que muera el menor número de infauna en el proceso. Durante un mes, más o menos, iremos variando estos valores, muy a los pocos, para alcanzar los que deseamos.

 

Después introduciremos la roca viva, lo que prolongará un poco más el ciclado del tanque. LA ROCA DEBERÁ SER CURADA E INTRODUCIRSE POCO A POCO para minimizar los picos de amoniaco y nitritos. Cuando veamos que el tanque se va asentando comenzaremos con la introducción de corales y demás invertebrados de forma paulatina para no incrementar en exceso el producto de desecho. En último lugar, introduciremos los peces y lo haremos siempre con alevines, de manera que sus desechos vayan creciendo al mismo ritmo que la infauna de la arena.

 

En definitiva se trata de establecer un equilibrio entre el producto de desecho que genera el tanque y la capacidad de proceso de nuestra cama de arena, de manera que todo crezca de forma simultánea. Hay que tener en cuenta que no es lo mismo partir de una cama llena de vida, que hacerlo a partir de muestras de cultivo. Una vez edificada la cama, ésta seguirá siendo completamente insuficiente para el proceso de desechos a gran escala. Habrá que esperar a las primeras reproducciones para que, como dice Shimek, la cama vibre de vida. El tiempo que durarán estas reproducciones es muy variable debido a lo diverso de la infauna. Así, hay especies cuyo ciclo reproductivo dura escasamente dos meses, mientras que el de otras puede llegar al año y medio. Es por ello que una cama no puede considerarse “establecida” hasta que no han transcurrido al menos dos años desde su asentamiento .

 

 

Evidentemente, los tiempos aquí expuestos son simples aproximaciones teóricas y sólo un riguroso trabajo de observación y comprensión del tanque nos determinará el momento exacto en el que podremos introducir una nueva especie. Es un error muy difundido, el entender la cama de arena como una caja de asimilación de productos no deseables. Nada más lejos de la realidad. La cama de arena no es más que un biotopo donde viven parte de los animales que mantenemos en el tanque y que, como cualquier biotopo, vive en la más estrecha relación con sus vecinos. Esto significa que debemos entender el tanque como una intrincada cadena que enlaza a nuestro querido payasito con la bacteria más recóndita del acuario. Peces, corales, invertebrados, algas, anélidos, copépodos, anfípodos, virus, bacterias, etc.; TODO en nuestro acuario está interrelacionado, y no podemos introducir ni sacar una nueva especie sin esperar que esta cadena se rompa. Por suerte, el poder de la naturaleza para recomponer estas rupturas es muy grande, basta con que las rupturas se realicen con mesura y que le demos tiempo para regenerarse.

 

Si desde el principio comenzásemos a introducir todo tipo de vida superior sin tener en cuenta a la infauna, la cantidad de desechos que se producirían en el tanque sería muy superior a la que podría ser procesada. Esto supondría la acumulación de detritus en las capas inferiores de la cama y la progresiva asfixia de toda ella. Eso que los detractores del DSB llaman el colapso.

 

Por todo esto, es sumamente importante no romper el equilibrio entre especies y…

NO SUPERPOBLAR EL ACUARIO

 

 

Mantenimiento de la cama:

Llegados a este punto, podemos extraer dos conclusiones principales, derivadas de todo lo anterior:

1.- La necesidad de condiciones que favorezcan la reproducción de la infauna.

2.- La necesidad de controlar el nivel de desechos que alcanza la cama.

Uno de los errores más frecuentes en el mantenimiento de camas de arena es el de darle el mismo tratamiento que se le daría a un sistema Berlín. Cuando montamos un tanque y nos enfrentamos al problema de la recirculación, sólo solemos pensar en la oxigenación y limpieza de nuestras rocas. Sin embargo, la arena, como sistema vivo que es, también necesita de ella y, probablemente por las mismas razones. Esto es, necesitamos de una corriente superficial a nivel del sustrato que, por un lado provea de oxígeno las capas superficiales de la cama (aeróbicas) y, por otro, mantenga en suspensión parte de los desechos que alcanzan la arena, para que puedan ser exportados por el “skimmer” a través del sumidero. Esta corriente debe ser suave, capaz de barrer toda la superficie de la arena, pero nunca removerla. Por lo que, probablemente, el método más eficaz, sería su distribución a través de múltiples bombas de escasa potencia repartidas por el acuario, aunque, quizás también se pueda alcanzar esta corriente de otras maneras.

 

Puesto que necesitamos exportar desechos, necesitaremos un sumidero con la suficiente capacidad para trasladar estos desechos lo más rápidamente posible al sump donde serán eliminados por el “skimmer”. Evidentemente la infauna necesita comer, pero es que nunca vamos a poder exportarlo todo. Es más, la mayor parte de los residuos quedaran, antes o después, anclados en la arena. Pese a todo, hay que tener en cuenta que nuestra misión es la de aliviar el trabajo de la infauna, pero no el de eliminarlo. El DSB necesita hacer su trabajo por lo que se deberán evitar los “esquimados” agresivos.

 

Por otro lado, las capas anaerobias de la cama deben mantenerse como tal, es decir, deben mantener unos niveles reducidos de oxígeno. En estas capas, si no se diera un cierto movimiento, el oxígeno terminaría por ser consumido, volviéndose anóxica. Sin embargo, este movimiento debe ser muy lento para evitar excesos de oxígeno y seguir posibilitando la reducción. Este movimiento lo da la infauna en sus desplazamientos a través de la cama. Es por ello que, a la hora de incorporar especies al tanque deberemos evitar todo tipo de removedores de arena que puedan acabar con las capas reductoras de la cama (cangrejos, grandes ermitaños, ciertos peces con costumbres removedoras, etc.). Así mismo, evitaremos peces e invertebrados que acostumbren a cribar la arena en busca de alimento ya que son depredadores de infauna.

 

Otro punto importante es el de favorecer la reproducción de la infauna. Muchos de los habitantes de nuestra arena utilizan la columna de agua como medio de reproducción e, incluso, como hábitat en su estado larvario. Todo este producto pasará a formar parte del plankton existente en nuestro acuario. Parte será, evidentemente, consumido por filtradores, pero esto no supondrá un problema siempre y cuando no utilicemos sistemas de esterilización. Estos sistemas no se refieren únicamente a los equipos de ultravioleta o de ozono que, desde luego, jamás deberán usarse, sino también a la tan extendida sobreesquimación. Es necesario esquimar nuestros tanques para poder exportar residuos, pero en un sistema basado en DSB se hace necesario hacerlo de forma suave con skimmers adaptados al tamaño de nuestro tanque, ya que de otro modo dificultaríamos la reproducción de la infauna. Es importante, mantener una columna rica en nutrientes tanto para la fauna bentónica como para el resto de los habitantes del acuario.

 

Pese a todo, será difícil mantener unas condiciones en las que todos los habitantes de nuestra arena puedan reproducirse, por lo que se hace muy aconsejable ir reponiendo, con el tiempo, pequeñas porciones de arena viva que mantengan la biodiversidad del DSB.

 

 

Texto: Santiago Pascual

Fotos: Juan Javier Nicolás Morales de Patiño y Joan Xavier Aguilar


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